TÍTULO: El otro Vacie sevillano
SUBTÍTULO
Perdonen
ustedes por descubrir un trozo de Sevilla repleta de chabolas y corrales que
debemos solucionar. Créanme que lo siento.
Les aseguro
que no voy por la vida barbeando en tablas para cornear al primero que se mueva,
pero ya que están finalizando los cada vez más tempranos anuncios navideños en
televisión y los artículos recopilatorios de todo el pasado y fatídico año
2020, ahora nos toca entrar de nuevo en la parte de la sevillanía que describe
la ciudad. Así que, con los primeros llantos del año recién nacido, pongamos
sobre la mesa alguna cosa que está quedando en el olvido. Queda claro que la
vida del sevillano entra ahora en su última fase del letargo invernal hasta que
Lorenzo empiece a calentar el ambiente, momento en el cual nuestras
características más esenciales comenzarán a emerger. Cuando llegue ese
pistoletazo de salida, a Sevilla se la echará de menos cada fin de semana y
serán las playas y el campo el sumidero del descanso semanal. Pero este año les
rogaría qué en esa cofradía, cual San Juan de la Palma, perfectamente
organizada, para entrar en la A 49, se fijen a su derecha.
Ya nos
informó el Consistorio hace escasamente un mes como el derribo del Vacie será
todo un hecho (lo contrario sería otro suflé desinflado) y que la consigna de
todos los grupos políticos era “silencio”. Silencio de Jueves Santo que sería
magisterio para que todo llegara a buen fin. Un objetivo tan soñado no sólo por
la ciudadanía sevillana sino por esa gran cadena comercial que lleva años
queriendo meter el diente a la zona. Pero todavía nos queda otro Vacie en
Sevilla; otro asentamiento ilegal dentro de la demarcación zonal de Sevilla y,
además, en la misma frente cuando se entra o se sale en dirección a la A 49 al
atravesar el puente de la Avenida Expo ́ 92.
En esta
ocasión, el premiado desgraciado de este otro asentamiento es el distrito de
Triana; triste honor del que nadie se pronuncia y cada vez va en mayor
expansión. Y aviso al alcalde sevillano que esto también nos pertenece y no
quiero que se haga el distraído pues ya existen informes policiales advirtiendo
del descontrol en este asentamiento que se originó hace años como la conquista
del Oeste a base de poner estacas en el terreno.
No
desnudemos a un Santo para vestir a otro y, desde luego, si mi espacio
periodístico me diera la holgura suficiente, podría escribir 1000 historias
sobre lo que allí ocurre. Esperemos que este asentamiento no se pierda en el
viento de la solución y dentro de unos años, febriles ya de tantos problemas,
no sepamos darle una solución. Tengo demasiadas referencias de cómo este Ayuntamiento
bordea los problemas de la ciudad y no quiero que este sea un ejemplo más. Bastante
tiene ya Triana con poseer el medio féretro del Estadio Olímpico como para
encima ser propietaria de un asentamiento ilegal. Y como no me fio de que este
Consistorio quiera colgarse la medalla del Vacie pero, en cambio, nos meta un
gol con la mano en este lugar, ahí va mi aviso. Porque, desde luego, si todavía
viviese Unamuno estoy seguro qué añadiría un capítulo en su libro de viajes por
la península (Andanzas y visiones españolas) referente a este asentamiento tan
disimuladamente olvidado. Pido la palabra porque igual que nos podemos topar
con un carnaval de celebraciones si el Vacie llega a su fin, también nos
podemos topar centenariamente con este asentamiento en la misma entrada a
Sevilla.
¿Hasta qué
punto es lícito moralmente no atender estos problemas en toda Sevilla? Pronto
comenzará a vislumbrarse una tal vez aparente contradicción del sevillano con
su forma de amar la ciudad según se encuentre fuera o dentro de ella. Y por eso
les digo qué si circulan por la zona, sepan que eso es tan suyo como la calle
Mateos Gagos. Ya sé que cuando pasen y lo vean les gustará la sal y la pimienta
en sus conversaciones, pero recuerde que si hay fuerza y silencio para acabar
con el Vacie también debe haberlo para esto. Porque Sevilla va más allá del
río; son nuestras espaldas mojadas como dirían los norteamericanos.
A partir de
ahora, déjense, responsables municipales, de pamplinas, elucubraciones vacuas y
huyan de cualquier lenguaje lírico. Sólo una pizca de rectitud para acabar con
esta imagen en el zaguán de la ciudad. Ya sé que tienen mucho trabajo con ese
niño cabrón que pinta las paredes o no sigue las recomendaciones sanitarias o
con ese mendigo robado a la caridad de esta ciudad, pero ya puestos a meterse
en acabar con los asentamientos de Sevilla, hagan lo propio con este que le
informo. Recuerden siempre que las cosas son como son y nunca podremos ser
ejemplo ni paradigma de otras ciudades con estas imágenes.
Comentarios
Publicar un comentario