TÍTULO: El viacrucis de Sevilla
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Salir a la calle en esta
Sevilla de verano recibiendo el puyazo del calor sobre nuestra nuca nos da para
un viacrucis del que poco saben las redes sociales.
Quince estaciones que
son ciertamente el camino de la cruz de cualquier sevillano o foráneo que salga
a las calles de esta ciudad. Tales son las quince estaciones sevillanas:
1.- El sevillano es
condenado a muerte.
Salir a las calles de
Sevilla con más del 50% de alcorques vacíos y con gran parte de sus calles sin
arboleda es condenar al sevillano a una muerte segura. Esta semana se está
podando en el barrio del Tardón en Triana, territorio de la ex marquesa del
socialismo andaluz. Será que está haciendo las maletas para el Senado de Madrid
y quiere dejar todo bien arreglado.
2.- Sevilla carga con la
cruz.
Que una ciudad donde se
alcanza una media de 34ºC a lo largo de todo el verano no tenga toldos en sus
calles es para ratificar que el alcalde sevillano ha colocado una cruz bastante
pesada en cada portal de nuestra casa para que la colguemos en nuestra espalda
cada vez que salgamos a la calle.
3.- Sevilla cae por
primera vez.
La ciudad cae
abochornada cuando el Consistorio tiene la caradura de anunciar a bombo y
platillo que ya se han licitado las luces de Navidad. Mientras, con el
petardazo fresco de la tomadura de pelo de los toldos, nos encontramos un careo
absurdo entre Cabrera y Muñoz sobre qué ha podido ocurrir y quién es el
culpable. Bien podrían irse a la ciudad de Córdoba donde tienen grabado a fuego
que la colocación de los toldos es un imperativo social y económico fomentando
la vida social y el comercio de la ciudad.
4.- El alcalde se
encuentra a Sevilla, su Santísima Madre.
Sevilla se encontró ayer
a su alcalde que llegaba a la ciudad después de un periplo por Andalucía para
dejar las piezas del socialismo andaluz bien colocadas. De momento, ya se ha
ido de tapeo por Granada en la toma de posesión de su nuevo alcalde y ha dejado
situada a Susana Díaz en Madrid; ya saben, cuanto más lejos, mejor. Pese al
encuentro, el alcalde no se ha inmutado y con bastante prisa se ha dirigido a
su domicilio para coger un par de mudas antes de volver a marchar. Sevilla
vuelve a estar guardada en un cajón porque la liga municipal ya no le interesa
y sí la pugna por San Telmo.
5.- El búcaro ayuda al
sevillano a llevar la cruz.
Ante el desprecio de
Plaza Nueva hacia el sevillano que debe aguantar la botellona con las ventanas
abiertas, la falta de sombra, la ignominia ante la falta de toldos y el
menosprecio por la limpieza de las calles en unas semanas con 40ºC, el
sevillano se refugia con el búcaro porque recurrir a personajes como Carrier,
Mitsubishi o Fujitsu resulta una convidá demasiado cara cuando Endesa acude a
la mesa. Pero es lo que tiene cuando Sánchez alías “el trolero” no quiere
quitarse el anzuelo clavado en los testículos que Iglesias y los
independentistas le clavaron antes de irse. Y para recordárselo sólo le deben
pegar unos pequeños tironcitos de vez en cuando.
6.- La Verónica enjuga
el rostro del sevillano.
A ver si son capaces de
ir desde Triana hasta La Campana paseando una tarde de fin de semana para
disfrutar de la ciudad y pedir un vaso de agua. La ciudad no es atrayente con
estas temperaturas, planicies devastadas por la inoperancia política y los
cuentistas que aúpan a Sevilla como la más ecológica, verde y medioambiental de
la Vía Láctea.
7.- Sevilla cae por
segunda vez.
Sevilla implora al
alcalde que realice un proyecto de sombra en la ciudad con la condición de que
no sea otro proyecto fantasma.
8.- El alcalde consuela
a los sevillanos.
No se preocupen ustedes
que dentro de poco ya estamos con las salidas extraordinarias en las calles y paseando
por los puestos de Belenes. En pocos días se publicarán los Reyes Magos del
2022 y en enero ya tenemos a Cabrera colocando el primer tubo de la portada del
Real 2022. Lo de la economía ya se verá.
9.- Sevilla cae por
tercera vez.
Sevilla es una de las
ciudades donde los contagios por COVID de los jóvenes están aumentando más
exponencialmente. El Consistorio debe velar por la seguridad de la ciudad
incrementando la plantilla de Policía Local y solicitar a su amo Sánchez más
Policía Nacional. Veremos cómo planteamos el otoño con la variante delta si no
es que aparece la gamma y la beta.
10.- El sevillano es
despojado de sus vestiduras.
Seguir destruyendo el
patrimonio sevillano con alevosía como en la Avenida de la Palmera o en todo el
casco histórico debería colorear de rojo carmesí a todos los responsables de la
ciudad que la están dejando en cueros para convertirla en un espacio Ikea al
que ni con toneladas de Avecrem volverá a tener el sabor con el que se
construyó.
11.- Sevilla clavada en
la cruz.
La ciudad comprueba, un
año más, como no funciona ni se actualiza. Sevilla quedó clavada hace muchos
años y aunque los vecinos reclaman cuestiones tan básicas como limpieza,
seguridad y movilidad, la verdad es que aquí solo se obedece a pertenecer a un
clan político donde el servicio público queda en enésimo lugar.
12.- Sevilla muere en la
cruz.
Actuaciones como la
calle Baños, la Plaza de la Magdalena, la remodelación de la Avenida de la
Palmera, o la dejadez de los barrios más periféricos llevan a la ciudad a
convertirse en una más del montón alejándose de la historia y gallardía con la
que cuenta desde el siglo XV.
13.- Los sevillanos en
brazos de Sevilla.
Sevilla clama por
recuperar a los sevillanos que dejan la ciudad, pero con una Sevilla varada en
sus servicios públicos es realmente difícil.
14.- Sevilla es
sepultada.
La vida política de la
ciudad, que a la postre es la que maneja la vida de sus ciudadanos, está
enterrada en zozobras de poder mientras aquí seguimos sufriendo como vagabundos
una ciudad que reclama servicios básicos para la vida social porque en Sevilla
no se vive como en Helsinki, aunque alguno de cara de bonachón quiera
transmitirlo.
15.- Y, al tercer día,
Sevilla resucitó.
En cuanto comiencen a
olisquearse las elecciones autonómicas y municipales ya verán ustedes qué
cambio nos encontraremos y la de promesas que les llegan a sus domicilios.
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