TÍTULO: Clemencia para Sevilla Sr. Ministro.
SUBTÍTULO
El abuso que se comete
con esta provincia alcanza cotas de delito. El sí quiero a los túneles vascos bajo
el río es la muestra decadente del nulo respeto que nos tienen en Madrid.
Queda claro que Sevilla
no se encuentra entre los amores de Madrid. Aquel regalo que nos hizo España en
1992 sigue siendo una plomada bastante grande para esta ciudad y cada vez nos
cuesta más salir del fondo rocoso. Porque las concesiones económicas llevadas a
cabo por el gobierno socialcomunista para realizar proyectos de carreteras con
túneles bajo un río (¿Por qué será que me suenan estos proyectos?) en
comunidades autónomas como la vasca, me lleva a la conclusión de que aquí,
aunque toda la provincia de Sevilla se pusiera de rodillas pidiendo clemencia
al Ministro de Fomento, nada se conseguiría y tomaríamos conciencia de que nos
han vacilado por enésima vez. Pero ¿qué puñetas tiene Sevilla que se le
ningunea de esta forma? En este gesto de clemencia se deberían poner al frente
todos los alcaldes de la provincia sevillana incluido un presidente de la
Diputación de Sevilla, portavoz por Ley de todos los pueblos de la provincia.
Terminar la SE 40 es tan básico para Sevilla como el desarrollo que tuvo
(salvando las distancias) en 1929 y 1992. Y es su capital quien debería liderar
y llenar de argumentos el ninguneo y el cachondeo que tiene lugar sobre esta
provincia pues mientras la SE 40 no finalice seguiremos siendo sumidero de una
circulación caótica.
Porque ya la cuestión no
es meternos en el túnel; que no, que no. La cuestión es cómo de fácil se nos
maltrata desde el gobierno central y aquí no hay un alcalde sevillano ni un
presidente de la Diputación que ponga un pero; y les repito que no. Aquí nos
tiran piedras y nadie pone los brazos en jarra para decir basta. Y desde luego
que la concesión vasca para realizar un proyecto por el que Sevilla lleva
soñando más de 20 años es realmente para no sólo colocar los brazos en jarra
sino para subir al Giraldillo y colocar su dedo corazón tan tieso y duro como
la cara de algunos políticos y mirando siempre a Madrid. Acabamos realmente
siendo moneda no sólo de cambio sino, además, devaluada. Ya me gustaría ver al
alcalde de Sevilla y de la Diputación cogiendo un AVE a Madrid y pedir
explicaciones, pero me temo que al final cogerán sus caballetes para pintar
-sólo pintar- sus proyectos de ciudad y de provincia. Ya ven como se tiene aquí
el sistema circulatorio de la masa encefálica: gigante, pero, a la vez, plano.
Maldita dulzura con la que siempre hemos tratado a todos estos hechiceros, alcahuetes
y embusteros que han puesto un pie en Sevilla.
Pero lo más importante
en esta ciudad es que guardamos luto desde hace muchos años por la ausencia de
alguien individual, asociación o plataforma que diga que hasta aquí hemos
llegado. Porque mientras que la minería del norte español fue capaz de recorrer
a pie desde Asturias a Madrid para reivindicar los pozos mineros de la zona,
aquí nos contentamos porque van a limpiar con Mistol concentrado los tirantes
del puente del 5ª Centenario y, quizás, si el tiempo lo permite y el gobierno
socialcomunista lo estima, puede hasta que le echen algo de 3 en 1 para
volverlos a engrasar.
Esta es la ciudad de la
carta eterna a los Reyes Magos. Una ciudad que se ha hecho y crecido con mucha
vocación desde hace siglos, pero en unos tiempos en que la comunicación hace
que todas las tropelías se conozcan al minuto, en vez de poner pie en pared
todo se asume porque, y es lo fundamental, los que de verdad deberían pelear
nos han dicho que ningún sevillano sea osado en blasfemar, jurar o echar votos
por vidas y maldiciones contra el gobierno de Madrid porque un aciago destino
se cernirá sobre la ciudad. Y ya ven cuanto habremos osado cuando en primavera
el presidente de la Diputación quería regalar el superávit de los ayuntamientos
a Sánchez- copresidente español- (de aurora boreal los argumentos metafísicos
del alcalde sevillano para justificar la barbaridad), luego nos dieron unos
cuantos tirantes para el puente mientras echaban abajo un proyecto de túnel
bajo el Guadalquivir que estaba en marcha y ahora, ahí lo lleva usted, le dicen
por todo el careto que los vascos harán el mismo proyecto que nosotros y,
además, dándoles un empujón monetario de más del 100%. Así estamos señores,
sólo nos queda pedir clemencia si no queremos seguir viendo a esta provincia y
a su capital (principal perjudicada) maltrecha, destruida y recogida en el
suelo mientras esa turba asaltadora del gobierno de España nos envía de vez en
cuando algunas flores, aunque luego sean realmente unas envenenadas coronas de
flores.
-Papá. Cuéntame otra
historia del gobierno socialcomunista en Sevilla-
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